
Ser alteño
Sombrero, camisa blanca y botas. Un letrero atrás que lo decía por él: qué chulada ser alteño.
En memoria de
Siempre escogía el camino largo, el que daba a la vista.
PasaEste sitio no es una despedida. Es el lugar donde vamos a ir dejando lo que fue: las fotos que tomó, los caminos que anduvo y las cosas que la gente se acuerda de él. Puedes leer con calma, ver las fotos y, si lo conociste, dejar tu propio recuerdo.

Quién era
Iván tenía veintinueve años y una manía preciosa: cada que llegaba a un lugar nuevo, lo primero que hacía era caminarlo entero, sin mapa, hasta perderse. Decía que así se aprendía de verdad una ciudad.
Le gustaban los amaneceres más que los atardeceres, el café sin azúcar, y las carreteras vacías. No era de muchas palabras, pero cuando hablaba valía la pena poner atención.
Sus viajes, sus días
Si lo conociste
No hace falta registrarse ni dejar tu correo. Escribe tu nombre y lo que te acuerdes, por chiquito que sea.
Dejar un recuerdo